Cómo interpretar el tamaño del mercado del oshikatsu: comparativa de datos y aplicación a proyectos

Al consultar las dimensiones económicas del mercado del oshikatsu (la práctica activa de apoyar a figuras de devoción o afición, conocidas como oshi), nos encontramos con cifras diversas, que van desde los 3,8 billones hasta los 4,1 billones de yenes. A la hora de incluir estos datos en propuestas de negocio o documentos de planificación, no basta con fijarse en la magnitud monetaria; es imprescindible verificar con precisión a quiénes corresponde el cálculo, a qué periodo de tiempo se refiere y qué tipo exacto de gastos engloba.
En este artículo contrastamos los datos publicados por CDG y Oshicoco, el Nomura Research Institute (NRI) e Intage, estructurando las claves indispensables para interpretar el tamaño del mercado, el volumen de población y el gasto medio individual. Si desea conocer en profundidad la terminología y las bases culturales de este fenómeno, puede consultar nuestra guía completa en ¿Qué es el oshikatsu? [Guía completa].
Alinear las condiciones metodológicas antes de comparar estimaciones
Las estimaciones de mercado obtenidas mediante encuestas muestrales difieren sustancialmente de las cifras directas resultantes de agregar la totalidad de las ventas registradas en cajas y balances corporativos a nivel nacional. La edad de las personas encuestadas, la redacción exacta de las preguntas formuladas y el alcance de los conceptos de gasto contemplados repercuten directamente en los cálculos finales de población y volumen económico.
Por ejemplo, preguntar si alguien «tiene un oshi» (oshi ga iru) plantea un supuesto muy distinto a preguntar si «realiza actividades de oshikatsu» (oshikatsu o shite iru). Asimismo, el año en que se aplica el cuestionario no siempre coincide con el periodo anual sobre el que los participantes evalúan sus gastos pasados. Antes de adoptar una fuente documental, conviene constatar en primer lugar la entidad responsable del estudio, la fecha de realización, el rango etario considerado, el enunciado del cuestionario y el marco temporal al que aluden los gastos.
CDG y Oshicoco
- Encuesta de enero de 2026 a 23.125 residentes en Japón de 15 a 69 años.
- 24,0 % realiza oshikatsu (estimación de unos 19,4 millones de personas).
- Mercado estimado en unos 4,1 billones de yenes a partir del gasto de 2025.
Nomura Research Institute
- Artículo analítico publicado el 29 de agosto de 2025.
- Mercado de unos 3,8 billones de yenes y 26 millones de personas (marzo de 2025).
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Intage
- Estudio de enero de 2026 con 5.000 personas en Japón de 15 a 79 años.
- 33,6 % declara tener o contar con un oshi.
- Análisis de tendencias por tramo de edad, género y género o disciplina del oshi.
CDG y Oshicoco: un mercado de unos 4,1 billones de yenes estimado a partir del gasto declarado de 2025
El tercer estudio publicado conjuntamente por CDG y Oshicoco el 30 de enero de 2026 (en japonés) se llevó a cabo del 15 al 22 de ese mismo mes entre 23.125 hombres y mujeres de 15 a 69 años residentes en Japón. Dicho estudio aplicó una ponderación estadística ajustada a la distribución demográfica real por sexo y edad de la población japonesa.
Entre los participantes, un 24,0 % respondió que «realiza actividades de oshikatsu», lo que equivale a una proyección demográfica de unos 19,4 millones de personas. El desembolso anual declarado por las personas activas en el oshikatsu alcanzó una media de 209.716 yenes y una mediana de 40.000 yenes. A partir de estas métricas, el informe estimó un valor de mercado global de aproximadamente 4,1 billones de yenes. Conviene matizar que las sumas reportadas por los encuestados correspondían al dinero desembolsado a lo largo del año natural previo, es decir, de enero a diciembre de 2025.
En la gráfica anterior se detalla la fórmula que multiplica el gasto anual por la población estimada de aficionados activos. La referencia a «aproximadamente 4,1 billones de yenes» en el cuerpo del informe y la mención a «unos 4 billones de yenes» en la infografía constituyen la misma estimación sujeta a diferentes criterios de redondeo. El hecho de que el informe viera la luz a principios de 2026 no significa que certifique el volumen total de transacciones cerradas dentro de ese año.
Asimismo, la mención que hace el documento respecto a superar los 20 millones de aficionados a lo largo de 2026 constituye una proyección prospectiva formulada al publicarse los datos. Es fundamental diferenciar con rigor entre la población calculada a partir de respuestas empíricas y los pronósticos de evolución futura al citar estas cifras.
Qué revelan una media de 210.000 yenes y una mediana de 40.000 yenes
La media aritmética representa la distribución uniforme de la suma total del gasto entre los participantes que practican oshikatsu, mientras que la mediana corresponde a la cantidad situada en el punto medio de la muestra ordenada de menor a mayor importe. La notable brecha entre ambos valores ofrece una pauta evidente sobre la disparidad y amplitud de los patrones de gasto. No obstante, registrar una mediana de 40.000 yenes no autoriza a colegir que «la gran mayoría de los aficionados desembolse una cifra próxima a los 40.000 yenes», dado que la mediana por sí sola no indica el grado de concentración de individuos en torno a ese umbral.
El valor medio procede exclusivamente de las respuestas facilitadas por personas involucradas activamente en el oshikatsu; no constituye un promedio representativo de la totalidad de la ciudadanía japonesa ni establece una pauta normativa de lo que un seguidor «debería» gastar. Las divergencias económicas en el consumo tampoco deben emplearse para tasar la intensidad del apoyo ni establecer juicios de valor sobre el cariño o la devoción hacia el oshi.
En el ámbito empresarial, debe evitarse equiparar mecánicamente ese promedio anual con el ticket medio esperado para un producto o servicio propio. Dicho desembolso anual agrega actividades sumamente heterogéneas. Es imprescindible evaluar de forma independiente qué perfiles de consumidores disponen de margen presupuestario, en qué circunstancias y para qué tipo de propuesta comercial.
NRI: evaluar la diversificación del consumo en cuatro categorías (oficial, autónomo, colateral y colaborativo)
En un artículo analítico publicado por NRI con fecha 29 de agosto de 2025 (en japonés), se calculó la población del oshikatsu en torno a los 26 millones de personas y el volumen de mercado en aproximadamente 3,8 billones de yenes a fecha de marzo de 2025. La singularidad analítica de este trabajo radica en estructurar el consumo en cuatro áreas bien diferenciadas:
| Categoría de consumo | Significado y ejemplos recogidos en el documento | Cifra aproximada |
|---|---|---|
| Consumo oficial | Gasto en mercancía oficial, entradas a eventos y contenidos suministrados por los titulares de los derechos o productores | Aprox. 1,5 billones de yenes |
| Consumo autónomo | Desembolsos en iniciativas autogestionadas por la afición en las que la entidad oficial no interviene directamente, como la celebración de cumpleaños del oshi | Aprox. 1,0 billón de yenes |
| Consumo colateral | Gastos derivados de desplazamientos y alojamiento para acudir a encuentros con el oshi, adquisición de cámaras para tomar fotografías, etc. | Aprox. 1,1 billones de yenes |
| Consumo colaborativo | Elección deliberada de productos cotidianos (bebidas, seguros, etc.) que presentan campañas de colaboración vinculadas al oshi | Aprox. 0,3 billones de yenes |
Puesto que cada importe ha sido redondeado a magnitudes aproximadas, su adición simple no coincide de forma exacta con el total global de 3,8 billones de yenes. Conviene destacar que el transporte y la estancia hotelera forman parte del «consumo colateral» en esta taxonomía, y dicha categoría no se limita únicamente a comidas o reuniones sociales entre miembros del colectivo fan.
Esta segmentación aporta una base conceptual muy valiosa para determinar con qué faceta de la actividad de los seguidores conecta una iniciativa empresarial determinada. Permite dirimir si el proyecto busca producir artículos oficiales, facilitar espacios para celebraciones autónomas, dar soporte logístico a los desplazamientos de los viajes de apoyo (ensei), o plantear alianzas colaborativas con bienes de consumo habitual. Delimitar la situación cotidiana concreta a la que se dirige la oferta, en lugar de apoyarse exclusivamente en la cifra macroeconómica global, hace mucho más viable valorar las funciones indispensables del producto y sus criterios de acceso.
Por lo demás, los 3,8 billones de yenes calculados por NRI y los 4,1 billones estimados por CDG y Oshicoco provienen de metodologías y definiciones dispares. No es metodológicamente legítimo deducir una tasa de crecimiento calculando la diferencia aritmética entre ambas cifras, como tampoco cabe interpretar la discrepancia entre 26 millones y 19,4 millones de participantes como una prueba de contracción demográfica del fenómeno.
Intage: un 33,6 % declara «tener un oshi» y sus patrones por grupo de edad
El informe difundido por Intage el 10 de septiembre de 2026 (en japonés) reúne los resultados de una encuesta efectuada del 14 al 19 de enero del mismo año sobre una muestra de 5.000 hombres y mujeres de 15 a 79 años en todo el territorio japonés. Las muestras se seleccionaron a partir de su panel propio (Mighty Monitor) y se calibraron según la estructura poblacional de sexo, edad y región del censo nacional de Japón.
En este estudio, el 33,6 % del conjunto de los encuestados afirmó que «tiene un oshi» o cuenta con alguna figura predilecta. Al observar el grupo de 15 a 19 años, la proporción se elevó al 75,9 % entre las mujeres y al 61,7 % entre los varones. Incluso dentro de la misma franja etaria, se aprecian diferencias sensibles en función del género y de las disciplinas o géneros de devoción. En el caso de los varones de 15 a 19 años, por ejemplo, el 22,1 % indicó el anime como género de su oshi y el 16,8 % indicó YouTuber/VTuber.
Estas cifras describen con rigor la fotografía demográfica de las personas de 15 a 19 años en el periodo de realización de la encuesta; no deben extrapolarse de forma automática al conjunto de la denominada «Generación Z», definida comúnmente por años de nacimiento. Del mismo modo, los márgenes etarios y las preguntas formuladas difieren sustancialmente respecto a los aplicados por CDG y Oshicoco. En vez de concluir de manera simplista que una cifra es más fidedigna que la otra por contrastar un 33,6 % frente a un 24,0 %, o conjeturar causas infundadas para esa discrepancia, lo adecuado es reseñar con precisión qué interrogante planteó cada una.
Definir un proyecto orientándolo genéricamente a la «gente joven» resulta insuficiente; detallar la franja de edad, la categoría cultural a la que pertenece el oshi y los momentos específicos de uso ayuda a identificar con claridad qué informaciones adicionales requieren verificación. Ninguna media o porcentaje agregado predetermina por sí solo los gustos individuales de cada persona.
Secuencia de verificación para incorporar datos cuantitativos a una propuesta
- 01Verificar las premisas de la investigaciónAlinear entidad promotora, fechas de recogida, tramos de edad, formulación de preguntas y periodos de gasto evaluados.
- 02Definir la vertiente de actividad en la que incide la empresaPrecisar si el producto se sitúa en el consumo oficial, autónomo, colateral o colaborativo.
- 03Evaluar el nivel de precios y las condiciones de accesoEvitar tomar la media como un presupuesto uniforme; analizar el coste asumible y las circunstancias de uso del público objetivo.
- 04Especificar el alcance de las fuentes citadasDiferenciar estimaciones, cifras redondeadas y pronósticos, sin calcular tasas de crecimiento cruzando estudios heterogéneos.
Al incorporar estas referencias cuantitativas a memorias o propuestas estratégicas, conviene añadir siempre una breve nota metodológica aclaratoria, indicando por ejemplo: «Estimación basada en el gasto declarado de 2025 en una encuesta de enero de 2026 a población de 15 a 69 años». Las dimensiones del mercado global, la facturación sectorial de una industria específica y las cuentas anuales de una corporación privada emplean métodos de agregación y perímetros cualitativamente distintos; antes de sumar o mezclar indicadores, es imprescindible certificar qué elementos mide cada fuente.
A partir de ahí, corresponde estudiar en detalle en qué circunstancias resultará necesario el producto o servicio que se proyecta, qué umbrales de precio hacen viable la participación de los aficionados y qué grado de esfuerzo organizativo exige la reserva o compra. El proceso más riguroso radica en acotar el público destinatario a partir de los datos cuantitativos y contrastar las lagunas informativas mediante observaciones directas en los puntos de venta o diálogos cualitativos con los propios usuarios.
Para profundizar en la implementación estratégica de estas premisas, puede consultar también nuestro artículo sobre ¿Qué es el marketing de oshikatsu?.
Preguntas frecuentes
¿A cuánto asciende la estimación del tamaño del mercado del oshikatsu?
Varía según la entidad investigadora y las definiciones adoptadas para la estimación. Por ejemplo, en el estudio realizado conjuntamente por CDG y Oshicoco (a través del Instituto de Investigación del Oshikatsu) en enero de 2026, el mercado se calculó en aproximadamente 4,1 billones de yenes (presentado como unos 4 billones en sus gráficos), tomando como base el gasto anual declarado para el periodo de enero a diciembre de 2025. Por otra parte, en un informe publicado por el Nomura Research Institute (NRI) en agosto de 2025, se presentó una estimación a fecha de marzo de 2025 de aproximadamente 3,8 billones de yenes anuales.
¿Por qué difieren la población y la proporción de practicantes del oshikatsu entre distintos estudios?
Se debe a que los rangos de edad analizados y la formulación de las preguntas son diferentes en cada caso. En el estudio de enero de 2026 de CDG y Oshicoco (dirigido a personas de entre 15 y 69 años), un 24,0 % afirmó realizar actividades de oshikatsu (lo que representa unos 19,4 millones de personas estimadas), mientras que en el estudio de enero de 2026 de Intage (enfocado en personas de 15 a 79 años), un 33,6 % indicó que «tiene un oshi» (sin que ello implique necesariamente realizar actividades de oshikatsu). Por su parte, la estimación del Nomura Research Institute presentada con referencia a marzo de 2025 situaba la cifra en torno a los 26 millones de personas. Por tanto, es indispensable alinear la población base y la definición de las preguntas antes de comparar.
¿Cuánto gasta al año una persona en oshikatsu?
En la encuesta de enero de 2026 de CDG y Oshicoco, el gasto anual de quienes practican oshikatsu durante el periodo de enero a diciembre de 2025 registró una media de 209.716 yenes y una mediana de 40.000 yenes. La media refleja el valor prorrateado de todos los desembolsos, mientras que la mediana corresponde al valor situado en el punto central al ordenar las respuestas. No se debe asumir que la mayoría de los aficionados se concentre en torno a los 40.000 yenes basándose solo en la mediana, ni interpretar la media como un presupuesto de referencia normativo; es fundamental examinar ambos indicadores en conjunto.
¿Qué precauciones deben tomarse al citar datos de mercado en propuestas y planes corporativos?
Es fundamental verificar y especificar con claridad el momento en que se realizó el estudio y el periodo al que corresponde el gasto evaluado, el rango de edad de los encuestados, si la pregunta indagaba si «tienen un oshi» o si «realizan actividades de oshikatsu», y qué categorías de consumo (productos oficiales, iniciativas independientes de aficionados, gastos colaterales, colaboraciones comerciales, etc.) se incluyen en el cálculo. Debe evitarse contrastar directamente cifras de encuestas distintas para deducir variaciones de mercado o calcular tasas de crecimiento.



