«Fan» y «oshi»: no se trata de cuál de los dos es más intenso

La palabra «fan» expresa un interés continuo por una obra, un equipo o un género. En cambio, un «oshi» (el favorito elegido a quien se brinda un apoyo especial) es esa persona o personaje que alguien decide respaldar de manera particular entre muchas opciones. Es posible ser fan de toda una saga cinematográfica y, al mismo tiempo, tener a un actor específico como oshi. Ambos conceptos no se oponen, sino que se superponen.

Con la difusión de la palabra «oshi», el acto de apoyar dejó de ser una afición oculta para convertirse en una forma de presentarse o de iniciar una conversación. Poder elegir uno mismo la distancia con el objeto de admiración y ponerle un nombre es una característica de la cultura de fans actual.

Por ejemplo, hay quienes no se pierden ninguna entrega nueva de una obra pero no siguen la información sobre cada integrante del elenco, mientras que otros, a partir de cierto personaje, investigan hasta las obras anteriores y al equipo de producción. Ninguna postura es superior a la otra; simplemente cambian la unidad y la profundidad hacia las que se dirige el interés. Si cada persona puede expresar con palabras el margen en el que se siente cómoda, podrá elegir cómo apoyar sin compararse con su entorno.

Incluso entre los propios fans existen posturas muy diversas: están quienes prefieren apoyar a todo el grupo o proyecto en su conjunto (una forma de apoyo que en algunos contextos del fandom japonés se llama «hako-oshi»), quienes se centran en una sola persona en particular o quienes cambian a quién apoyan según la obra. Si la organización o gestión define un único término o comportamiento como el correcto, a quienes no encajan en ese molde les resultará difícil participar. Es fundamental permitir que la gente transite libremente entre los perfiles individuales, la presentación de la obra y los proyectos personales, creando un entorno donde cualquiera sea bienvenido sin importar por dónde empiece.

ESPECTRO DEL FANDOMLa distancia en el apoyo es una gradación
  1. ConocerEntrar en contacto con la obra o el equipo
  2. Tomar gustoVolver una y otra vez
  3. ElegirApoyar a alguien o algo en particular como oshi
  4. ImpulsarParticipar por iniciativa propia

El lugar en el que te encuentras puede cambiar según el día, y todas las etapas tienen valor.

Tanto quienes disfrutan de forma casual como quienes viajan para asistir a eventos (ensei) sostienen el mismo fandom.

No hacer competir la intensidad del apoyo bajo un único criterio es lo que permite que la cultura perdure en el tiempo.

Si rastreamos el origen del apoyo, los fans fueron activos desde el principio

Como uno de los ejemplos más antiguos del uso de la palabra «fan» en Japón, se cita un artículo de 1915 del periódico Yomiuri Shimbun titulado «El otoño del regreso del clásico Sōkeisen» (el tradicional partido universitario entre Waseda y Keiō), donde los caracteres de «loco por la pelota» (球狂) se acompañaban de la lectura fonética «fuan» (fan). Asistir a eventos deportivos no consistía solo en mirar, sino en conversar con compañeros, alzar la voz y crear el ambiente del estadio.

La historia de Crunchyroll, donde los aficionados a contenidos extranjeros agregaban subtítulos en sitios no oficiales antes de evolucionar hacia una plataforma de distribución con licencias oficiales, es otro ejemplo de cómo el público expandió la cultura. Los fans no son simples espectadores que esperan un producto terminado. Con sus propias acciones, generan los mecanismos que vienen después.

Aunque las herramientas cambien según la época, la motivación de querer compartir con otros aquello que nos gusta se mantiene intacta. Los cánticos en el estadio y las cartas de admiradores se difundían principalmente entre las personas presentes en el lugar y sus destinatarios. Los subtítulos y las publicaciones en redes sociales permiten que incluso quienes están lejos puedan adentrarse en la misma obra. Lo nuevo no es el entusiasmo en sí, sino el alcance y la velocidad a los que llega la iniciativa de los fans.

Sin embargo, incluso las actividades bienintencionadas pueden chocar con los derechos de autor, la intención de los creadores o las circunstancias de la región receptora. Los fans no deben actuar llevados únicamente por el deseo de dar a conocer una obra, sino que necesitan verificar las condiciones de uso oficiales y el alcance permitido para su difusión. Por su parte, si las empresas, en lugar de prohibir las acciones de forma indiscriminada, indican con claridad qué materiales se pueden compartir, cómo se tratan las traducciones o las obras derivadas (fanworks) y a dónde dirigir las consultas, podrán encauzar esa iniciativa espontánea hacia una colaboración segura.

ESPECTROLa distancia del apoyo se entiende como una amplitud, no como niveles jerárquicos
  1. ConocerIdentificar el nombre y la obra
  2. Ver con gustoSeguir las novedades
  3. Dedicar tiempoTransmisiones, eventos y asistencia en vivo
  4. InvolucrarseCompra, participación y difusión

Clasificación elaborada por The Oshi Lab. Ir más hacia la derecha no significa ser superior; es un espectro por el que se va y se viene.

El entusiasmo no se puede medir solo por cuánto se gasta

En el libro «Oshikatsu Keizai» (La economía del oshikatsu), se señalan tres elementos para comprender a los fans y a quienes tienen un oshi: el grado de importancia, el volumen de acción espontánea y el nivel de entusiasmo. Qué tan valioso es ese referente en la vida diaria, cuánto se moviliza la persona por iniciativa propia y con qué intensidad se conmueven sus emociones: el gasto económico no es más que una parte de todo ello.

Ver transmisiones gratuitas, hablarle a las amistades sobre el atractivo de una obra, votar o respetar las normas de convivencia en el recinto: estas acciones también tienen la fuerza de sostener a un fandom. No convertir el dinero gastado en una tabla de posiciones del apoyo también es fundamental para ampliar el círculo de personas que pueden participar.

Estos tres criterios no siempre avanzan en la misma dirección. Hay personas para quienes su favorito es un pilar vital, pero que por motivos de trabajo o de cuidado familiar no pueden acudir a los eventos presenciales. También hay quienes asisten a cada evento, pero más que poner al artista en el centro de su vida, lo que disfrutan es pasar tiempo con sus amistades. En lugar de juzgar todo el sentimiento de alguien a partir de una sola conducta, estos ejes sirven como líneas de apoyo para comprender qué es lo que cada persona valora.

Cuando los propios fans evalúan su situación, pueden preguntarse si pueden mantener ese ritmo sin forzarse, si su vida cotidiana no se ve afectada económicamente después de apoyar o si no están limitando la forma en que otros disfrutan. Para las empresas, esto ofrece una perspectiva que no clasifica al público únicamente por el monto de sus compras, sino que valora distintas contribuciones como las visualizaciones, las visitas recurrentes, las recomendaciones y el cuidado de la comunidad. Cuantas más formas de vinculación se reconozcan, más fácil será mantener una relación a la que las personas puedan regresar incluso cuando cambien sus circunstancias vitales.

Las empresas deben dar la bienvenida no solo al «fan más entregado», sino también a quien aún duda

Si una empresa diseña sus estrategias fijándose únicamente en el comportamiento de los fans más fervientes, dejará atrás a quienes se acercan por primera vez o a quienes desean disfrutar simplemente mirando. Al diferenciar las puertas de entrada —una para informarse, otra para tomar contacto de forma gratuita, otra para probar a participar y otra para apoyar a fondo—, es posible cultivar la relación sin presiones.

Respetar la iniciativa de los fans no significa dejar todo en sus manos. Consiste en ofrecer información oficial de manera clara, explicitar las reglas sobre obras derivadas e interacción, y crear un entorno donde se pueda participar con tranquilidad. Es necesario diseñar al mismo tiempo la libertad para apoyar y la seguridad para participar.

En casos del deporte y del anime, ocurre que los fans inventan sus propias formas de animar y estas terminan expandiéndose más allá de lo que las empresas habían previsto. A las empresas se les pide una actitud que no busque controlarlo todo, sino dejar un margen con sentido y aprender de las acciones que van surgiendo.

FANDOM INCLUSIVOPuertas de entrada que conviene ofrecer a todos los fans

  • Información gratuita para empezar a conocer
  • Contenido que se pueda disfrutar solo mirando
  • Votaciones o publicaciones para participar a pequeña escala
  • Experiencias de membresía para quienes desean apoyar a fondo

La forma de apoyar fluctúa cada vez que cambia la vida diaria o la distancia con la obra. Aunque alguien que ayer seguía cada novedad con fervor hoy se limite a mirar en silencio, eso no significa que el vínculo haya desaparecido.

Si la organización deja ese espacio de respiro, los fans pueden regresar a su propio ritmo. Multiplicar las vías de participación no solo aumenta el número de integrantes de una comunidad, sino que también prolonga la vida del vínculo.

Resumen: más que separar entre oshi y fan, observemos la riqueza del vínculo

  1. Las palabras indican la distanciaSer fan y tener un oshi no se oponen; forman parte de la misma cultura.
  2. El entusiasmo tiene muchas carasLa implicación se interpreta según la importancia, la iniciativa y el entusiasmo.
  3. Multiplicar las puertas de entradaCrear espacios donde se pueda participar sin importar cuánto se gaste.

El oshikatsu (las actividades de apoyo a un favorito) no es un fervor unilateral hacia alguien o algo. Es una relación en la que la propia vida se cruza con la historia de aquello que admiramos, dando origen a conversaciones y acciones compartidas con otros compañeros. Por eso mismo, las empresas no deben meter a todos los fans en el mismo saco, sino respetar la distancia que elige cada uno.

Hay días de mucho entusiasmo y días en los que uno toma cierta distancia. Hay días para limitarse a mirar y días para invitar a alguien más. Una cultura capaz de aceptar esas oscilaciones es la base para que el apoyo perdure a lo largo del tiempo.

Al reflexionar sobre nuestra propia forma de apoyar, más que decidir primero si llamarnos fans o seguidores de un oshi, conviene elegir qué información buscamos ahora mismo y qué acciones son compatibles con nuestra vida diaria. Está muy bien tener etapas en las que queremos conocer toda la obra en general y etapas en las que preferimos seguir a fondo la actividad de una sola persona. Cuando sintamos impaciencia o presión al ver lo que otros compran o cuántas veces viajan a eventos, revisar por separado la importancia que tiene para nosotros, nuestras ganas de actuar por iniciativa propia y la intensidad de nuestras emociones nos permitirá confirmar un vínculo personal que no se reduce al dinero. Cambiar de distancia cuando varían el tiempo o el presupuesto disponibles, y poder volver a acercarse cuando renace el interés, también forma parte de un apoyo sostenible. No usar la antigüedad como fan para imponer autoridad sobre los recién llegados y recibir con agrado las dudas de quienes se acercan por primera vez son, asimismo, acciones con las que los propios fans mantienen abierta la cultura.

Las empresas y los equipos de gestión no deben deducir el grado de entusiasmo únicamente a partir del historial de compras, sino contemplar también a quienes consultan información gratuita, respetan las normas en los eventos o explican el atractivo de la obra a los recién llegados. Si en lugar de poner a competir los datos personales o el volumen de actividad se ofrecen distintas vías para conocer, mirar, participar y apoyar a fondo, cada fan podrá elegir el lugar que mejor se adapte a su situación. Incluso al enriquecer los beneficios exclusivos para miembros, es importante no encerrar tras un muro de pago la información básica ni las normas fundamentales. Si se evita enfrentar a quienes participan en distinta medida y se explica con claridad qué puede recibir cada cual, también se reducen los desajustes de expectativas. No generar culpa en quienes se alejan temporalmente y dejar indicaciones claras para que puedan ponerse al día cuando lo necesiten es lo que protege la riqueza de la relación.