«Tener un oshi» ya es parte de la vida diaria de las generaciones jóvenes

Según una encuesta realizada en Japón por el Instituto de Investigación Educativa Gakken en noviembre de 2024, el porcentaje de estudiantes con un oshi (favorito al que se apoya), según respuestas de sus progenitores en primaria y secundaria y de los propios estudiantes en bachillerato, fue del 53,4 % en primaria, del 61,8 % en secundaria y del 70,7 % en bachillerato. El oshikatsu (las actividades de apoyo a un favorito) ya no es el pasatiempo de unos pocos adultos, sino una cultura que se entrelaza con las conversaciones entre amigos, la vida escolar y el tiempo frente al teléfono móvil.

Que los fans jóvenes elijan lo que les gusta y lo expresen con sus propias palabras también contribuye al autoconocimiento. Tener un oshi no es un consumo impuesto por otros, sino el acto de construir una narrativa propia.

Sin embargo, para las generaciones más jóvenes todavía puede resultar difícil separar el afecto de la compra. Cuando ven los artículos oficiales que tienen sus amigos o el número de reproducciones de una misma canción, tienden a sentir que no participar equivale a una falta de cariño. Conviene que los propios fans sepan que hablar, mirar o dibujar —formas de apoyo que no implican gastar dinero— también forman parte de la misma cultura.

El papel de las empresas, las escuelas y las familias no consiste en frenar el oshikatsu en sí. Se trata de compartir de antemano métodos de pago adecuados para cada edad, la verificación de las compras dentro de las aplicaciones y formas de interactuar sin exponer datos personales. Un entorno en el que los niños y adolescentes puedan explicar «por qué les gusta esto» es tan importante como un entorno al que puedan seguir perteneciendo aunque no puedan comprar. Incluso al fijar un presupuesto en familia, en lugar de prohibir unilateralmente, se puede empezar preguntando a qué le dan más valor: a las entradas, a las transmisiones en línea o a los artículos promocionales. La experiencia de explicar el motivo de su elección no solo sirve para gestionar el gasto, sino que también les brinda la oportunidad de poner en sus propias palabras aquello que les gusta.

FANDOM GLOBALCómo el gusto individual se expande hacia la comunidad
  1. DescubrirObras e ídolos
  2. CompartirRedes y amigos
  3. ColaborarVotos y reproducciones
  4. RetribuirDonaciones y acción local

La acción de los fans va más allá del consumo y se extiende a la información, el esfuerzo colectivo y la contribución social.

En lugar de limitarse a esperar lo que desean los fans, se presentan reglas y metas oficiales que permiten participar con tranquilidad.

Es posible transformar el entusiasmo en una fuerza de cocreación.

El chonggong: el apoyo organizado que impulsan los propios fans

Entre los fans del K-pop en Corea del Sur existe una forma de apoyo organizado llamada «chonggong» (ofensiva total), que consiste en realizar reproducciones masivas, votaciones y publicaciones con etiquetas durante un período específico. Como los fans asumen un papel cercano al trabajo no remunerado, este fenómeno también se describe como trabajo parasocial.

Estas actividades se convierten en una fuerza que impulsa el éxito del favorito, pero si se instala un ambiente en el que quien no participa queda excluido, se vuelven una carga. Es necesario equilibrar el fomento de la participación con el principio de que participar no sea una obligación.

Las reproducciones y votaciones simultáneas tienen el encanto festivo que nace justamente de coordinar horarios entre todos. Sin embargo, cuando el hecho de no alcanzar una meta se atribuye a la falta de esfuerzo individual, la diversión se transforma rápidamente en una obligación laboral. Los fans pueden compartir reglas que les permitan participar solo durante el tiempo compatible con su vida diaria y retirarse a mitad de una campaña sin tener que dar explicaciones.

Por parte oficial, tampoco basta con entregar metas numéricas a las organizaciones de fans: es necesario explicar con claridad los métodos válidos de visualización y votación, las operaciones automatizadas prohibidas y las condiciones de participación según cada país. Al presentar los logros, si además de las llamativas compras masivas se destacan funciones como la traducción, la orientación a nuevos seguidores o la corrección de desinformación, se puede reducir la jerarquización de los aportes. Por ejemplo, en una publicación que explique cómo votar se pueden incluir las regiones habilitadas, la fecha límite y la diferencia entre la participación gratuita y la que implica una compra. Si existen traducciones que remitan a la información oficial en lugar de atacar a quienes desconocen las reglas, la acción transfronteriza podrá desarrollarse en igualdad de condiciones.

ÓRBITAEl papel que asume el fandom en torno al oshi
  1. Centro: actividad del oshiTrabajo del artista
  2. DifundirTraducción, difusión y presentación
  3. SostenerCompras, votaciones y recaudación
  4. ProtegerCreación de normas y avisos preventivos
  5. Retribuir al exteriorDonaciones y acción comunitaria

Sistematización de The Oshi Lab. Los roles periféricos han sido asumidos de manera autónoma por los propios fans.

Fans que retribuyen a la sociedad en nombre de su oshi

Según se informó, en 2020 los fans del actor y cantante chino Xiao Zhan llevaron a cabo más de 200 proyectos benéficos —incluidos programas de apoyo rural, educación y asistencia a personas mayores—, con donaciones totales cercanas a los 100 millones de yuanes. También existen casos como el de los fans de V, integrante de BTS, que apoyaron la construcción de una escuela.

Cuando los fans contribuyen a la sociedad en nombre de su oshi, esto influye tanto en la reputación de la comunidad como en la imagen del propio artista. Los propios fans están inventando caminos para transformar el apoyo en un aporte a la sociedad.

Para proteger esa buena voluntad, es necesario verificar la organización destinataria y el uso de los fondos, quién administra la recaudación y cómo se informarán los resultados. No hay que confiar únicamente porque aparezca el nombre del oshi, sino leer la información publicada por la entidad receptora. Si quedan puntos poco claros, también se puede optar por apoyar solo difundiendo información sin entregar dinero.

No hace falta que las agencias o equipos de gestión organicen todas las actividades, pero sí pueden indicar el alcance permitido para el uso de nombres e imágenes oficiales y cómo verificar qué organizaciones es apropiado apoyar. Tras la actividad, en lugar de hacer competir a los grupos de fans por el monto recaudado, conviene informar con qué problema social se involucraron y de qué manera. Así se vincula el nombre del oshi con una acción responsable y no solo con una noticia pasajera. Al compartir informes fotográficos, también es necesario cuidar de no utilizar a las personas beneficiarias como simple telón de fondo para exhibir logros de apoyo. Confirmar el grado de difusión que desea la entidad receptora y centrar el mensaje en la ayuda entregada —más que en el nombre del club de fans o el logotipo del oshi— permite conjugar la buena voluntad con la dignidad.

El costo del sobrecalentamiento que evidenció la operación «Qinglang» en China

En 2021, la campaña «Qinglang» del regulador chino del ciberespacio incluyó medidas contra la recaudación irregular de fondos de fans y las votaciones vinculadas a compras. Por separado, el regulador de radio y televisión prohibió a las emisoras y plataformas audiovisuales en línea emitir programas de formación de ídolos y exigió excluir estéticas masculinas que calificaba de afeminadas. El trasfondo fue que las compras masivas para conseguir votos y los ataques entre fans se habían convertido en un problema social.

Las regulaciones también pueden interpretarse como una señal para replantear mecanismos sobrecalentados. Es responsabilidad de las empresas diseñar formas de participación que no agoten antes de avivar el entusiasmo de los fans.

Lo que debemos aprender de este caso es no dejar que los problemas avancen hasta que sean prohibidos desde fuera. Desde el inicio de un proyecto hay que definir cómo se reflejan las compras en las votaciones, quién administra las recaudaciones organizadas y cómo se actúa frente a los ataques contra otros fans. Además de cumplir con el marco legal de cada mercado, se necesitan principios comunes que no desorienten a los seguidores.

Por su parte, los fans pueden hacer una pausa para reflexionar especialmente cuando se acumulan frases como «solo por ahora», «obligatorio para todos» o «quien no participa no está apoyando de verdad». La organización no solo debe evaluar la tasa de participación, sino también verificar si fue posible retirarse a mitad de camino, si quienes hicieron consultas no quedaron expuestos a ataques y si se protegió a los participantes más jóvenes. Prevenir el sobrecalentamiento no tiene como fin apagar el entusiasmo, sino evitar que disminuya el número de personas capaces de regresar a la siguiente actividad. Parte de la gestión también consiste en comprobar el nivel de cansancio o conflicto entre los participantes una vez concluida la campaña y ajustar para la próxima ocasión la forma de presentar las metas, la frecuencia de las notificaciones y el personal de moderación. Al verificar no solo si se alcanzaron las cifras, sino también si la gente pudo retomar su vida cotidiana con normalidad, la «sostenibilidad» puede evaluarse de manera concreta.

FANDOM SOSTENIBLECuatro condiciones para un apoyo válido a nivel global

  • Indicar límites de gasto y participación acordes con la edad
  • No convertir las votaciones ni las reproducciones en una obligación
  • No tolerar los ataques entre fans
  • Reconocer múltiples formas de aporte, como las donaciones y la creación artística

Para demostrar la fuerza del apoyo no hace falta atacar a nadie ni sacrificar la propia vida diaria. Las contribuciones silenciosas —como donar, traducir, orientar a otros o crear obras— también tienen un gran valor.

Si la organización y los fans construyen una cultura en la que ambos puedan descansar, el fandom global no quedará en un auge pasajero y podrá transmitirse a la siguiente generación.

Conclusión: el fandom global avanza hacia una cultura cocreada

  1. Trasciende generacionesEl oshikatsu se extiende desde la rutina infantil hasta la vida adulta.
  2. ImpulsaLas reproducciones, votaciones, publicaciones y donaciones de los fans sostienen la cultura.
  3. ProtegeSe diseñan formas de participación que permiten descansar sin avivar en exceso el entusiasmo.

La fortaleza del fandom del K-pop no reside únicamente en el volumen de gasto, sino en su capacidad para organizar información, ampliar redes de amistad y poner en marcha por cuenta propia incluso iniciativas sociales.

En lugar de aprovecharse de esa fuerza, las empresas y los equipos de gestión deben ofrecer información transparente y reglas seguras, dejando margen para que los fans participen por decisión propia. Esa relación es la que hace sostenible el oshikatsu en todo el mundo.

Como indicador de éxito, tampoco basta con las grandes cifras logradas mediante acciones masivas. Es necesario observar si pudieron sumarse personas nuevas, si quienes hicieron una pausa pudieron regresar y si la contribución social llegó efectivamente a las actividades de las entidades receptoras. Registrar al mismo tiempo la fuerza de difusión y la amabilidad en la participación será el punto de partida para cultivar un fandom global sin uniformarlo bajo un único molde.